"Experiencias con niños con trastornos de atención e hiperkinesia"
25 de octubre de 2010
LES CUENTO UNA EXPERIENCIA.
Atender a las diferencias.
18 de octubre de 2010
Problemas de conducta.
Los "problemas de conducta" que a menudo vivenciamos en la cotidianeidad de nuestro trabajo nos paraliza y nos deja sin posibilidad de acción.
Hoy por hoy, muchos niños que "no se adaptan" a las normas esperables de convivencia son tildados de "hiperkinéticos". Niños o niñas que se mueven sin parar, como sin rumbo y sin objetivos precisos. Y muchas veces el resultado es la exclusión; la escuela misma refuerza dichas conductas. El docente no sabe qué hacer, ya que está acostumbrado a trabajar con "palabras" mientras que para muchos niños o niñas la posibilidad de poner en palabras su malestar está vedada.
Pero ¿cómo hacer para reducir esa tendencia del niño de pasar a la acción sin mediación de la palabra?
En primer lugar, se debería considerar que el niño que se expresa de manera violenta está pidiendo ayuda. El que proviene de un hogar violento es probable que llegue a la escuela queriendo descargarse y le pegue a otro porque la mente almacena la bronca en algún lugar del cuerpo (Alfredo Moffat)
Una mirada diferente del docente hacia ese niño o niña puede empezar a modificar las cosas.
Dice Alfredo que vivimos en un mundo des-simbolizado, donde vale más la acción que la palabra; la palabra está devaluada, nadie cree en ella, entonces lo que sucede son acciones agresivas. Sin embargo, la escuela es un lugar donde se demanda estar quieto, atento a las palabras, porque el maestro está entrenado para el símbolo y no para la acción.
Tal vez haya que romper con ciertas cuestiones enquistadas en la institución escolar: en lugar de comenzar el día con el uso del cuaderno o carpeta de clases, se podría comenzar con una ronda de conversación. Una ronda donde cada uno pueda ver el rostro del otro, su expresión, poner atención a lo que relata (cómo fue su fin de semana, por ejemplo). Muchas veces, estas rondas son disparadores de emociones y sirven para que los niños comiencen a conectarse con las "palabras". Otra forma, es comenzar el día con música y dar lugar a la expresión corporal. Es sorprendente descubrir cómo muchos niños no logran expresar-se, no aceptan el contacto con el otro, no toleran ser mirados o bien no toleran que no se los mire. Disparadores, que permiten al maestro armar una trama con esa cotidianeidad que a veces se convierte en un sin sentido.
Alfredo sugiere el uso de técnicas corporales lindantes con el psicodrama: En un aula llamada "La selva" con dibujos y láminas alusivas en las paredes los niños deben elegir un animal, prestarle el cuerpo a ese animal y comenzar a interactuar. Cada uno jugará desde su modo vincular. No es lo mismo el niño que elige ser pantera que aquel otro que prefiere a un monito. Después de casi una hora de juego, los niños lograrán estar más tranquilos y preparados para escuchar.
¿Cuántas veces nos despegamos del curriculum?, ¿cuántas veces somos flexibles y nos ponemos en el lugar del otro?
Sería bueno comenzar a buscar estrategias diversas que nos permitan romper con lo estabelcido para hacer con eso, que se presenta como inamovible, algo diferente.
9 de octubre de 2009
Dibujo libre. Su interpretación en una niña con trastornos de atención.
7 de agosto de 2009
Tiempo de espera.
24 de julio de 2009
SOCIEDAD DE CONSUMO Y TRASTORNOS DE ATENCION
12 de julio de 2009
Niveles de construcción de la escritura. Escrituras diferenciadas
Se produce un conflicto cognitivo ya que una misma escritura no puede servir para escirbir palabras distintas.El alumno establece diferencias en su escritura, ya sea intercambiando el orden de las letras dentro de la palabra o integrando nuevos grafemas.
LA OTRA CARA DEL PROCESO DE ESCRITURA.

El aprendizaje del sistema de escritura y la apropiación del lenguaje escrito en una niña de 1er. grado.
Durante el proceso de construcción de la escritura, los niños crean hipótesis originales y alcanzan logros cognitivos en cada momento del proceso. Atraviesan un primer nivel presilábico, un segundo nivel silábico, un tercer nivel silábico alfabético, para finalmente apropiarse del nivel alfabético estricto.
Sin embargo, esto es sólo una cara del proceso. Expresa la generalidad; importantes investigaciones psicogenéticas informan sobre cómo los niños aprenden a “leer” y a “escribir” antes de hacerlo convencionalmente. Sin lugar a dudas, este conocimiento es de sumo beneficio para la práctica docente.
La otra cara del proceso, no está en los libros, no surge como resultado de investigaciones, la otra cara se inscribe con el deseo puesto en juego en la singularidad de cada niño.
Generalidad y singularidad no son excluyentes. Si esto se pierde de vista, la adquisición de la práctica del lenguaje es imposible.
Karen, es una niña que con sus largas trencitas, sus ojos vivaces, y sus cinco añitos, llegó a mi sala de “apoyo psicopedagógico” en una escuela de educación primaria porque “No atiende, conversa, se distrae, le cuesta mucho...”
Los niños en primer grado deben iniciarse en la escritura y la lectura. Pero Karen no puede, Karen está “en otro lugar”. No atiende, porque tal vez esté atenta a otra cosa que no es precisamente lo que la escuela demanda que atienda.
Mi primer paso fue recavar información acerca de su historia escolar. Había cursado en la misma escuela la sala de 5. Recurrí a sus legajos, a través de los cuales tomé conocimiento sobre el desinterés manifiesto por Karen hacia la escritura (su nombre propio, inclusive). También recogí otros datos: Karen era gustosa de la representación en el rincón teatral, pero siempre su lugar era el de un personaje secundario. Indagué, pues, acerca de su constelación familiar que se conformaba así: madre, padre, y un hermanito, menor, de 3 años. La invité a efectuar varios dibujos, donde aparecen manifiestos, claramente, los celos hacia su hermano. Karen se dibuja siempre aislada del grupo familiar, al margen de la escena, “en otro lugar”.
Este dato, fue muy importante para abordar la tarea de apoyo; sumado a otro de no menor importancia y que linda con una escasa estimulación desde el hogar y sus figuras parentales.
Ya estaba contextuada la problemática. Había que trabajar con Karen desde el afecto, esperarla, recibirla, sentarse a su lado, meterse en ese “otro lugar” y traerla de la mano.
Así comenzamos a trabajar: con escrituras espontáneas “escríbelo como puedas”, traduciendo lo que escribía en su cuaderno. El diagnóstico de su nivel de escritura era el presilábico, de las escrituras diferenciadas (Emilia Ferreiro). El valor y el aliento dado a sus producciones, quedaban reflejados en su cuaderno, con palabras o frases de reconocimiento, acompañadas por una florecita dibujada. El recurso de la flor, que bien pudo haber sido otro, dejó una marca. Algo se inscribió e hizo huella. En los próximos encuentros Karen se mostraba contenta, “le mostré a mi mamá lo que me regalaste” (refiriéndose a la flor).
Hoy Karen se encuentra cursando el nivel silábico y busca entusiasmada carteles que se encuentran en el aula, o en su cuaderno, para leer.
Una nueva florecita la espera en cada encuentro. Se renueva junto al afecto en la tarea diaria con Karen.
Eso es lo que no debemos olvidar los que trabajamos en educación: el AFECTO AFECTA, y no es sin consecuencias.
26 de mayo de 2008
¿PUEDE UN NIÑO NO ATENDER A NADA?
– DSM IV – enumera una serie de signos y síntomas, de los cuales por lo menos 6 o más deben persistir por lo menos 6 meses para cada caso supuesto de ADDH. - (Atention Deficit Disorder and Hiperactivity) .
No es mi intención detenerme en las conductas que según aquél caracterizarían el Déficit de Atención e Hiperkinesia. Me interesa abrir una pregunta, ¿qué sucede con estos niños cuando para la mirada del otro (docentes - padres) son rotulados como "ADD"?.
Es necesario considerar que los síntomas no se dan en un sujeto sin conflictos psíquicos, sin historia, sin familia.
Un tratamiento exitoso intentará poner de manifiesto el malestar de ese niño/a que se hace ver en ese movimiento desenfrenado y sin sentido, o en esa desatención.